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Por entonces tenía 12 años, se jugaba la ante última fecha del torneo apertura 2004, fui a la cancha con mi viejo como de costumbre, y con el sigo yendo hasta el día de hoy. Fue el quien me hizo de Newells y es mi compañero de alegrías y tristezas que la lepra nos hace vivir a flor de piel. Ese partido nos acompaño un amigo mio, Gaspar, porque su papá no lo podía llevar.
Recuerdo haberme levantado muy ansioso, sentía una sensación difícil de explicar y a la vez cierto temor supongo.
Dejamos el auto a unas diez cuadras del coloso, fuimos temprano, pero eso no basto para conseguir un lugar que nos dejase cerca, ya que aquel día las calles que se veían saturadas de eufóricos corazones rojinegros que ocupaban cada esquina de la ciudad...nuestra ciudad.
A medida que nos acercábamos al estadio, mas largas se veían las colas de aquellas personas esperanzadas de conseguir alguna entrada, cuando realmente sabían que estaban agotadas, pero no iban a dejar pasar la oportunidad por mas en vano que sea.
Luego de tanta caminata previa logramos entrar al coloso, colmado de fieles hinchas como de simpatizantes que disfrutaban del carnaval que se vivía tanto en la popular como en la platea; no se distinguía una de otra, consecuencia de la adrenalina de la gente que no pudo sentarse en todo el partido.
Comienza el partido con un claro dominio de nuestros jugadores sobre el débil equipo que presento gimnasia aquel partido, y el gol no tardo en llegar, el memo borghello tira un centro desde la izquierda, cabezazo de belluschi y gol!. Ese gol fue un grito de desahogo de todos los hinchas, sentiamos la presion de ganar, de romper la racha de 12 años sin vuelta y de mostrar una vez mas que somos el equipo mas grande de rosario.
Luego de seguir siendo los protagonistas del partido y con el ambiente menos tenso pero más alegre y festivo llega el segundo gol, una magnifica jugada colectiva digna de un equipo campeón que culminó en una estupenda definición de Guillermo Marino; y ese gol... Recuerdo gritarlo a mas no poder, y abrazarme con mi papá y llorar juntos de alegría.
Finalizado el partido y habiendo ganado 2 a 0, fuimos con mi viejo y Gaspar a recorrer la ciudad cantando y gritando orgullosos ¡ SOY DE NEWELLS!
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